Qué son
Los osículos accesorios son pequeños huesos extra presentes en el pie desde el nacimiento. Se forman cuando un centro adicional de formación ósea (un “centro de osificación”) no se fusiona con el hueso principal adyacente durante el desarrollo, dejando un pequeño osículo separado que persiste de por vida.
Son variantes anatómicas normales, no anomalías ni fracturas. Sin embargo, dado que se parecen a las fracturas en las radiografías, distinguirlos tiene importancia clínica.
Qué tan comunes son
Aproximadamente 1 de cada 5 adultos tiene al menos un osículo accesorio en el pie. Algunos son muy frecuentes: los sesamoideos bipartitos aparecen en el 10 al 30 % de las personas; el navicular accesorio, en el 4 al 14 %; el os trigonum, en alrededor del 7 al 10 %. Otros son raros.
La mayoría se descubren de forma incidental, en radiografías tomadas por motivos no relacionados, y nunca producen síntomas.
Tipos comunes y localizaciones
Varios osículos accesorios están bien reconocidos clínicamente. Los más relevantes para la salud del pie:
- Navicular accesorio (también llamado “os tibiale externum”): hueso extra en la parte interna del mediopié, junto al navicular. Es el osículo accesorio sintomático más frecuente. A menudo tracciona del tendón tibial posterior y provoca dolor en el arco.
- Os trigonum: hueso extra detrás del tálus, en la parte posterior del tobillo. Puede quedar atrapado con la hiperflexión plantar (ballet, patadas de fútbol); véase pinzamiento posterior de tobillo.
- Os peroneum: incluido dentro del tendón del peroneo largo a lo largo del pie lateral. Puede fracturarse o contribuir al dolor lateral del pie (“síndrome doloroso del os peroneum”).
- Os intermetatarseum: entre las bases del 1.er y 2.o metatarsianos, en el dorso del pie. Habitualmente asintomático.
- Os vesalianum: en la base lateral del 5.o metatarsiano. Puede confundirse con una fractura de Jones en la radiografía.
- Sesamoideo bipartito: uno de los sesamoideos bajo la articulación del dedo gordo formado en dos piezas en lugar de una. Se confunde fácilmente con una fractura de sesamoideo.
Existen muchos otros (os subtibiale, os subfibulare, os supratalare, os calcaneus secundarius, etc.), pero los casos sintomáticos de estos son poco frecuentes.
Ejemplos en imagen
Cuándo dan problemas
La mayoría de los osículos accesorios nunca se vuelven sintomáticos. Cuando lo hacen, suele ser por uno de estos patrones:
- Presión directa o pinzamiento: el osículo queda atrapado entre los huesos adyacentes durante ciertos movimientos (el os trigonum es el ejemplo clásico, al flexionar plantarmente el pie)
- Irritación del tendón adyacente: el navicular accesorio tracciona del tendón tibial posterior; el os peroneum se sitúa dentro del tendón del peroneo largo
- Fractura o separación del osículo: poco frecuente, pero ocurre tras lesión aguda o por estrés
- Prominencia ósea: unos pocos osículos accesorios generan un bulto visible o palpable que roza con el calzado
- Confusión con fractura: en la radiografía, un osículo accesorio normal puede parecerse a un fragmento fracturado, y viceversa. Aclarar esta diferencia es una de las razones más frecuentes para obtener imágenes de estas zonas
Cómo se diagnostican
- Radiografía: la mayoría de los osículos accesorios son visibles en las proyecciones simples. Los bordes lisos y bien corticalizados sugieren un osículo accesorio verdadero; los bordes irregulares o dentados sugieren una fractura.
- Resonancia magnética (MRI): útil cuando un osículo accesorio es sintomático, para buscar inflamación circundante o reacción de estrés en el hueso
- Tomografía computarizada (TC): se utiliza en ocasiones cuando la radiografía no aclara si se trata de una fractura o un osículo accesorio
- Gammagrafía ósea: puede mostrar captación aumentada en un osículo accesorio sintomático, lo que apoya que es (y no un hallazgo incidental) la fuente del dolor
La comparación con el pie contralateral ayuda: los osículos accesorios suelen ser bilaterales, mientras que las fracturas generalmente no lo son.
Tratamiento
Los osículos accesorios asintomáticos no requieren tratamiento.
Para los casos sintomáticos, el tratamiento depende del osículo específico:
- Modificación de actividad, hielo y AINEs para los brotes inflamatorios
- Almohadillado o modificación del calzado para aliviar la presión sobre los osículos prominentes
- Plantillas personalizadas (ortesis) cuando el osículo afecta la mecánica del pie (frecuente con el navicular accesorio)
- Bota de marcha o yeso para reacciones de estrés o casos resistentes
- Infiltración de cortisona para la inflamación crónica alrededor de un osículo accesorio
- Escisión quirúrgica: reservada para los osículos que no responden a un tratamiento conservador prolongado y que son claramente la fuente de los síntomas
En resumen
Los osículos accesorios son variantes normales comunes: la mayoría pasan toda la vida sin detectarse. Cuando el dolor aparece en una localización típica del pie, una radiografía que muestra un osículo accesorio es útil, pero no siempre definitiva: muchas personas tienen osículos accesorios asintomáticos y, al mismo tiempo, otra causa para su dolor. Una evaluación presencial por parte de un profesional, en ocasiones con imagen adicional, determina si el osículo es realmente la fuente de los síntomas o simplemente un hallazgo incidental.
Fuentes
Última actualización: 3 de mayo de 2026

Sobre el autor
Escrito y revisado por un Doctor en Medicina Podiátrica (DPM) que ejerce en Arizona desde hace más de 6 años. Certificado por la junta del American Board of Podiatric Medicine (ABPM); graduado de Midwestern University Arizona College of Podiatric Medicine.
Última revisión clínica: 3 de mayo de 2026