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Estructural y Pie Completo

Huesos Accesorios del Pie: Cuándo Causan Problemas

Pequeños huesos extras con los que algunas personas nacen, dispersos por el pie. La mayoría son silenciosos; algunos causan dolor al pellizcarse.

También conocido como
Huesos accesoriosOsículos supernumerariosOsificaciones accesoriasOsículos del pie
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Escrito por un podiatra certificado por la junta(ABPM)que ejerce en Arizona
Última revisión clínica: 3 de mayo de 2026
¿Qué tan común es?

Comunes en conjunto: aproximadamente 1 de cada 5 adultos tiene al menos uno. Cada osículo individual tiene su propia prevalencia, que oscila entre el 2 y el 15 %.

Osículos accesorios comunes del pie, mostrados en tres proyecciones radiológicas (anteroposterior, oblicua y lateral). Las ubicaciones numeradas corresponden a osículos accesorios frecuentes: la mayoría aparecen como pequeños huesos con cortical bien definida cerca de la estructura anatómica normal con la que se relacionan. La identidad exacta de cada osículo numerado se detalla en el artículo original.
Osículos accesorios comunes del pie, mostrados en tres proyecciones radiológicas (anteroposterior, oblicua y lateral). Las ubicaciones numeradas corresponden a osículos accesorios frecuentes: la mayoría aparecen como pequeños huesos con cortical bien definida cerca de la estructura anatómica normal con la que se relacionan. La identidad exacta de cada osículo numerado se detalla en el artículo original. Nwawka et al., Insights Imaging, 2013 (CC BY)

Qué son

Los osículos accesorios son pequeños huesos extra presentes en el pie desde el nacimiento. Se forman cuando un centro adicional de formación ósea (un “centro de osificación”) no se fusiona con el hueso principal adyacente durante el desarrollo, dejando un pequeño osículo separado que persiste de por vida.

Son variantes anatómicas normales, no anomalías ni fracturas. Sin embargo, dado que se parecen a las fracturas en las radiografías, distinguirlos tiene importancia clínica.

Qué tan comunes son

Aproximadamente 1 de cada 5 adultos tiene al menos un osículo accesorio en el pie. Algunos son muy frecuentes: los sesamoideos bipartitos aparecen en el 10 al 30 % de las personas; el navicular accesorio, en el 4 al 14 %; el os trigonum, en alrededor del 7 al 10 %. Otros son raros.

La mayoría se descubren de forma incidental, en radiografías tomadas por motivos no relacionados, y nunca producen síntomas.

Tipos comunes y localizaciones

Varios osículos accesorios están bien reconocidos clínicamente. Los más relevantes para la salud del pie:

  • Navicular accesorio (también llamado “os tibiale externum”): hueso extra en la parte interna del mediopié, junto al navicular. Es el osículo accesorio sintomático más frecuente. A menudo tracciona del tendón tibial posterior y provoca dolor en el arco.
  • Os trigonum: hueso extra detrás del tálus, en la parte posterior del tobillo. Puede quedar atrapado con la hiperflexión plantar (ballet, patadas de fútbol); véase pinzamiento posterior de tobillo.
  • Os peroneum: incluido dentro del tendón del peroneo largo a lo largo del pie lateral. Puede fracturarse o contribuir al dolor lateral del pie (“síndrome doloroso del os peroneum”).
  • Os intermetatarseum: entre las bases del 1.er y 2.o metatarsianos, en el dorso del pie. Habitualmente asintomático.
  • Os vesalianum: en la base lateral del 5.o metatarsiano. Puede confundirse con una fractura de Jones en la radiografía.
  • Sesamoideo bipartito: uno de los sesamoideos bajo la articulación del dedo gordo formado en dos piezas en lugar de una. Se confunde fácilmente con una fractura de sesamoideo.

Existen muchos otros (os subtibiale, os subfibulare, os supratalare, os calcaneus secundarius, etc.), pero los casos sintomáticos de estos son poco frecuentes.

Ejemplos en imagen

Imagen en tres paneles del os trigonum: radiografía lateral del tobillo que muestra un pequeño hueso accesorio detrás del tálus (puntas de flecha), resonancia magnética que muestra el os trigonum en la misma localización, y resonancia magnética con saturación grasa que muestra edema perilesional indicativo del síndrome del os trigonum (pinzamiento posterior de tobillo)
Os trigonum. (a) Radiografía lateral que muestra el pequeño hueso accesorio detrás del tálus. (b-c) Resonancia magnética que muestra el mismo osículo y el edema circundante (asterisco y flechas): la firma de imagen del pinzamiento posterior de tobillo por un os trigonum sintomático. Imagen: Nwawka et al., Insights Imaging, 2013 (CC BY).
Imagen en tres paneles del os peroneum: radiografía lateral que muestra un pequeño osículo dentro del tendón del peroneo largo a lo largo del pie lateral, vistas axiales de resonancia magnética que muestran el os peroneum y el tendón circundante
Os peroneum. (a) Radiografía lateral que muestra el pequeño osículo incluido en el tendón del peroneo largo a lo largo del pie lateral. (b-c) Vistas axiales de resonancia magnética que muestran el os peroneum dentro del tendón. Imagen: Nwawka et al., Insights Imaging, 2013 (CC BY).
Comparación en dos paneles de radiografías del os peroneum: el panel a muestra un os peroneum bipartito normal con bordes corticales lisos; el panel b muestra un os peroneum fracturado con alineación irregular de los fragmentos
Os peroneum bipartito frente a fracturado. El mismo principio diagnóstico se aplica a la mayoría de los osículos accesorios: los bordes lisos y bien corticalizados sugieren una variante congénita normal; los bordes irregulares o dentados sugieren una fractura verdadera. Distinguir ambos determina con frecuencia el tratamiento. Imagen: Nwawka et al., Insights Imaging, 2013 (CC BY).

Cuándo dan problemas

La mayoría de los osículos accesorios nunca se vuelven sintomáticos. Cuando lo hacen, suele ser por uno de estos patrones:

  • Presión directa o pinzamiento: el osículo queda atrapado entre los huesos adyacentes durante ciertos movimientos (el os trigonum es el ejemplo clásico, al flexionar plantarmente el pie)
  • Irritación del tendón adyacente: el navicular accesorio tracciona del tendón tibial posterior; el os peroneum se sitúa dentro del tendón del peroneo largo
  • Fractura o separación del osículo: poco frecuente, pero ocurre tras lesión aguda o por estrés
  • Prominencia ósea: unos pocos osículos accesorios generan un bulto visible o palpable que roza con el calzado
  • Confusión con fractura: en la radiografía, un osículo accesorio normal puede parecerse a un fragmento fracturado, y viceversa. Aclarar esta diferencia es una de las razones más frecuentes para obtener imágenes de estas zonas

Cómo se diagnostican

  • Radiografía: la mayoría de los osículos accesorios son visibles en las proyecciones simples. Los bordes lisos y bien corticalizados sugieren un osículo accesorio verdadero; los bordes irregulares o dentados sugieren una fractura.
  • Resonancia magnética (MRI): útil cuando un osículo accesorio es sintomático, para buscar inflamación circundante o reacción de estrés en el hueso
  • Tomografía computarizada (TC): se utiliza en ocasiones cuando la radiografía no aclara si se trata de una fractura o un osículo accesorio
  • Gammagrafía ósea: puede mostrar captación aumentada en un osículo accesorio sintomático, lo que apoya que es (y no un hallazgo incidental) la fuente del dolor

La comparación con el pie contralateral ayuda: los osículos accesorios suelen ser bilaterales, mientras que las fracturas generalmente no lo son.

Tratamiento

Los osículos accesorios asintomáticos no requieren tratamiento.

Para los casos sintomáticos, el tratamiento depende del osículo específico:

  • Modificación de actividad, hielo y AINEs para los brotes inflamatorios
  • Almohadillado o modificación del calzado para aliviar la presión sobre los osículos prominentes
  • Plantillas personalizadas (ortesis) cuando el osículo afecta la mecánica del pie (frecuente con el navicular accesorio)
  • Bota de marcha o yeso para reacciones de estrés o casos resistentes
  • Infiltración de cortisona para la inflamación crónica alrededor de un osículo accesorio
  • Escisión quirúrgica: reservada para los osículos que no responden a un tratamiento conservador prolongado y que son claramente la fuente de los síntomas

En resumen

Los osículos accesorios son variantes normales comunes: la mayoría pasan toda la vida sin detectarse. Cuando el dolor aparece en una localización típica del pie, una radiografía que muestra un osículo accesorio es útil, pero no siempre definitiva: muchas personas tienen osículos accesorios asintomáticos y, al mismo tiempo, otra causa para su dolor. Una evaluación presencial por parte de un profesional, en ocasiones con imagen adicional, determina si el osículo es realmente la fuente de los síntomas o simplemente un hallazgo incidental.

Fuentes

Última actualización: 3 de mayo de 2026

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Sobre el autor

Escrito y revisado por un Doctor en Medicina Podiátrica (DPM) que ejerce en Arizona desde hace más de 6 años. Certificado por la junta del American Board of Podiatric Medicine (ABPM); graduado de Midwestern University Arizona College of Podiatric Medicine.

Última revisión clínica: 3 de mayo de 2026

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