Respuesta rápida
Una coalición tarsiana es una conexión anormal entre dos de los huesos en la parte posterior del pie, presente desde el nacimiento. La conexión puede estar formada por hueso, cartílago o tejido fibroso. Muchas coalisiones son silentes en la infancia y solo se vuelven sintomáticas en la adolescencia, cuando comienzan a osificarse (transformarse en hueso sólido) y la limitación del movimiento se hace evidente. El paciente clásico: un adolescente con dolor persistente del pie, “esguinces” frecuentes o un pie plano rígido.
Los dos tipos principales
Dos coalisiones representan la gran mayoría de los casos:
- Coalición calcaneonavicular — entre el calcáneo (hueso del talón) y el escafoides. Aproximadamente el 50 % de los casos. Los síntomas suelen comenzar entre los 8 y los 12 años.
- Coalición talocalcánea — entre el astrágalo y el calcáneo, generalmente en la faceta subastragalina media. Aproximadamente el 40 % de los casos. Los síntomas suelen comenzar entre los 12 y los 16 años.
Otros tipos menos comunes involucran la articulación naviculocuneiforme, la articulación calcáneocuboidea y otras.
Por qué las coalisiones se vuelven dolorosas cuando lo hacen
Las coalisiones se desarrollan en la vida fetal — la articulación que “debería” formarse entre dos huesos no se forma, dejándolos conectados. En la infancia, la conexión es típicamente cartilaginosa o fibrosa, lo que permite cierta flexibilidad. Los síntomas suelen estar ausentes.
A medida que el paciente entra en la adolescencia:
- El cartílago se osifica (se transforma en hueso sólido)
- El movimiento en la articulación afectada disminuye marcadamente
- Las articulaciones adyacentes deben compensar, a menudo con dolor
- Lesiones menores repetidas (esguinces de tobillo) se vuelven comunes porque el pie no puede adaptarse al terreno irregular
- Los músculos peroneos pueden tener espasmos en respuesta a la mecánica anormal — históricamente llamado “pie plano peroneo espástico”
Por eso el diagnóstico se hace más a menudo en adolescentes, aunque la coalición ha estado presente desde el nacimiento.
Cómo reconocerla
- Dolor persistente del pie o tobillo en un adolescente, a menudo sin lesión clara
- Esguinces de tobillo frecuentes con mecanismo mínimo
- Pie plano rígido — el arco no se reforma cuando el paciente se pone de puntillas (un hallazgo clásico en el examen)
- Dolor al correr, saltar, caminar sobre terreno irregular
- Dolor sordo vago en el retropié, parte lateral del pie, o justo debajo del tobillo
- Movimiento subastragalino limitado en el examen — el talón no se inclina lateralmente con normalidad
- A veces espasmo muscular en los tendones peroneos
Aproximadamente el 50 % de los pacientes tienen coalisiones bilaterales, aunque pueden no ser sintomáticas en ambos lados al mismo tiempo.
Diagnóstico
- Examen físico — el movimiento subastragalino limitado es el hallazgo clave; el pie plano rígido es sugestivo
- Radiografías — pueden mostrar bien las coalisiones calcaneonaviculares; pueden pasar por alto las coalisiones talocalcáneas, que a menudo requieren imágenes adicionales
- Tomografía computarizada (TC) — la prueba de referencia para coalisiones óseas; muestra la ubicación e integridad de la conexión
- Resonancia magnética (RM) — la mejor para coalisiones fibrosas y cartilaginosas antes de la osificación, y para evaluar el cartílago y los tejidos circundantes
- A veces TC y RM combinadas para la planificación quirúrgica
Las vistas radiográficas estandarizadas (vista oblicua para calcaneonavicular, vista axial de Harris para talocalcánea) ayudan cuando las radiografías iniciales no son reveladoras.
Tratamiento
Cuidados conservadores (primera línea)
Muchas coalisiones pueden manejarse sin cirugía:
- Modificación de la actividad — reducir actividades de alto impacto durante las recaídas
- Bota de marcha o yeso corto de pierna durante 4–6 semanas durante el dolor agudo — a menudo dramáticamente útil
- Plantillas personalizadas con soporte del retropié y control del movimiento
- AINEs para la inflamación
- Fisioterapia — fortalecimiento, flexibilidad, trabajo de tendones peroneos
- Inyección de cortisona en casos seleccionados
Un porcentaje significativo de pacientes se vuelven asintomáticos con estas medidas y evitan la cirugía a largo plazo.
Cirugía
Para coalisiones que no responden a los cuidados conservadores:
- Resección de la coalición — el puente óseo anormal se extirpa quirúrgicamente y el espacio resultante se rellena con grasa o músculo para prevenir recurrencias. Mejores resultados en pacientes jóvenes con coalisiones pequeñas y artritis mínima.
- Fusión subastragalina — para coalisiones talocalcáneas grandes o cuando se ha desarrollado artritis en las articulaciones adyacentes
- Triple artrodesis — para casos avanzados con artritis extensa
- La recuperación suele ser de 8–12 semanas, con un largo retorno a la actividad completa
La elección entre resección y fusión depende del tamaño de la coalición, la edad del paciente y el estado de las articulaciones circundantes. Los pacientes jóvenes con coalisiones más pequeñas y articulaciones adyacentes sanas obtienen los mejores resultados con la resección.
Conclusión
La coalición tarsiana es la causa subdiagnosticada de los “problemas de tobillo” en muchos adolescentes — un pie plano rígido, esguinces frecuentes, o dolor persistente del tobillo que no encaja en la biología normal del esguince. Las imágenes con TC generalmente confirman el diagnóstico. Los cuidados conservadores ayudan a una fracción significativa de pacientes; la cirugía está bien establecida y es eficaz para quienes la necesitan. Detectarla temprano ofrece las mejores opciones quirúrgicas antes de que se desarrolle artritis secundaria.
Última actualización: 25 de abril de 2026

Sobre el autor
Escrito y revisado por un Doctor en Medicina Podiátrica (DPM) que ejerce en Arizona desde hace más de 6 años. Certificado por la junta del American Board of Podiatric Medicine (ABPM); graduado de Midwestern University Arizona College of Podiatric Medicine.
Última revisión clínica: 25 de abril de 2026